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Tienes un taller automotriz. Uno de los mecánicos se destaca por su desempeño, conocimiento y capacidad de coordinarse con los demás.

 

Después de un tiempo, el supervisor del taller decide dejar la compañía, y, naturalmente, miras a tu mecánico estrella para que tome ese puesto. A pesar de lo obvio que pueda ser esto, casi siempre es una mala decisión.

 

Tim Sacket revisa esta paradoja y concluye que, incorrectamente valoramos el liderazgo por el desempeño. En otras palabras, naturalmente pensamos que el desarrollo profesional equivale a ascensos en autoridad, responsabilidad y cargo. El resultado, perdemos un gran miembro del equipo y sumamos otro supervisor mediocre.

 

La salida: planificar la sucesión.

El liderazgo tiene desafíos propios. Antes de tomar la decisión de promover a alguien, es importante otorgarle las oportunidades para experimentar, aprender e incluso fallar en las tareas de un líder.

 

¿Te ha pasado alguna vez esto? Nos encantaría conocer saber de tu experiencia, en los comentarios.

Topics: Desempeño

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